CONTROL EMOCIONAL

Y es que las emociones no aparecen o desaparecen cuando tú lo decides.
¿Alguna vez te has preguntado por qué alguien es capaz de hablar en público sin aparentar nervios mientras que otra persona se viene abajo? La persona que sufre frente la idea de hablar en público lo hace porque interpreta sus nervios como algo negativo, como una señal que le está enviando su cuerpo para que salga corriendo de allí.

Por otro lado, alguien que interprete esos nervios nervios como excitación y ganas de hacerlo bien probablemente tenga más éxito en su conferencia.

¿Por qué es tan difícil controlarlas?

No puedes evitar sentir emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.

La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta automática. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.

¿Que no funciona para controlar tus emociones?

Hay técnicas que se han popularizado a través del boca a boca y que su utilidad para gestionar la emociones es, cuanto menos, dudosa.

Intentar no pensar en lo que te preocupa. Al intentar suprimir esas ideas se consigue que regresen con más fuerza todavía.

Relajarte y respirar hondo. ¿Has recomendado esto alguna vez a alguien? Te habrás dado cuenta de que no suele funcionar demasiado bien.

Liberar la tensión por otras vías. Hay que entenderlas.

Presionarte para tener pensamientos positivos.

 

Lo más importante para conseguirlo:

Encuentra el motivo de tus emociones. Vale no me gusta sentirme así pero ahora mismo tengo mucha envidia (reconoces la emoción) porque a Andrés le han felicitado por su trabajo y a mí no (reconoces el por qué).

Lo importante es ser honesto contigo mismo. Conocer la verdad real de tus sentimientos te ayudará a tratar la causa.

¿Qué es lo que sí funciona?

La verdadera inteligencia emocional requiere que identifiques y entiendas tus propios estados de ánimo. Implica reconocer cuando y por qué estás enfadado, nervioso o triste, y actuar sobre las causas y no sólo los síntomas.

Intenta recordar tus virtudes y éxitos.

Distrae tu atención hacia un asunto concreto en lugar que tu mente vague.

Piensa en un futuro más inmediato. Las emociones muy intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. ¿Seguirás sintiendo eso dentro de una semana?

Medita habitualmente. Para que funcione hay que hacerlo de modo regular no solo cuando asalten las emociones negativas.

Date permiso para preocuparte más tarde. Posponer la preocupación 30 minutos. Se desmotró que tras ese período de pausa las emociones regresan con una intensidad mucho menor.

Piensa en lo peor que te puede pasar. No quiero que te pongas deamático, pero pensar en lo peor que te puede pasar te ayudará a relativizar tus problemas y mantener el control.

Escribe un diario de tus emociones. Te ayudará a reducir la recurrencia de pensamientos negativos.

Tómate un respiro parar ecuperar el autocontrol, no es infinito.

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